Allware AUTOMATIZACIÓN FINAL DE LÍNEA El impacto de las nuevas tecnologías en la logística


13 Jun
13Jun























AUTOMATIZACIÓN FINAL DE LÍNEA

El impacto de las nuevas tecnologías en la logística



La Industria 4.0, también llamada la “Cuarta Revolución Industrial”, representa un nuevo paradigma, caracterizado por el dominio de “fábricas inteligentes” con procesos de producción de alto nivel, capaces de una mayor adaptabilidad a las necesidades y una asignación más eficaz de los recursos. La automatización final de línea (AFL) forma parte de este paradigma y en Chile comienza a cobrar cada vez más fuerza.



A nivel global, la creciente adopción de los procesos de automatización está derivando en una diversa gama de aplicaciones a distintas industrias y procesos, y cada vez más y más empresas se interesan por esta nueva tendencia.

Al respecto, Franco Basso, académico de la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Diego Portales (UDP), sostiene que en la última década se ha vivido un incremento en la automatización por el aumento del costo de la mano de obra. “Chile no ha sido una excepción. Eso ha llevado a que las grandes potencias como China, Corea o EE.UU., tengan una preponderancia a generar automatización, no solo en el final de línea, sino en todos los procesos”.

El experto asegura que en la AFL es más notoria la utilización de estas tecnologías para el empaquetado y etiquetado. “Este proceso había sido dejado de lado. Sin embargo, su importancia es grande y la automatización ha ido aumentando”, añade.

Por su parte, Alexis Guajardo, docente de la Escuela de Administración y Negocios Duoc UC, agrega que las empresas competitivas se han percatado que deben estar alerta a los continuos cambios en tecnología para buscar eficiencia, ya que puede ser un elemento diferenciador cuando se buscan ventajas importantes. “Los beneficios pueden lograrse ya sea en productividad o liderazgo en costos, además de centrar los objetivos de las nuevas políticas empresariales en el control de los flujos de materiales y de información que se producen a lo largo de la cadena de valor”, enfatiza.

Franco Basso, UDP.

Alexis Guajardo, DUOC UC.

Jesús Chocarro, VANDERLANDE.

José Quinteros, ALLWARE.

Cristian Contreras, TEMPEL GROUP.

Desde el almacenamiento e inspección de calidad hasta la producción y distribución, tanto directa como inversa, hoy las empresas se ven enfrentadas a una constante evolución por la masificación de las nuevas tecnologías. Jesús Chocarro, Area Manager de Vanderlande Chile y Perú, asegura que “la automatización aporta muchas ventajas, como el aumento en la eficiencia, el control y la productividad global que proporciona”.


Desarrollo de AFL

De acuerdo a los expertos, hace solo unos años no existía la más sencilla mecanización, ni los equipos de mantención ni incluso las tarimas: las cajas se movían a mano y se almacenaba apilando la mercancía. Hoy en día, el panorama es otro. “La automatización del final de línea tiene una repercusión directa sobre el resultado final que visualiza el cliente. En este entorno, es importante tener claro qué nos está pidiendo, y por lo tanto, debemos aplicar los conceptos y soluciones técnicas apropiadas a cada caso”, sentencia Chocarro.

Si observamos cómo la industria ha cambiado en los últimos 20 años, donde para fabricar una caja de vino se requería de mucho personal en cada etapa (desde el proceso de lavado de las botellas hasta el de paletización), hoy la cantidad de personas que intervienen en cada una de las etapas del proceso es cada día menor con las nuevas tecnologías. “Los procesos están cada vez más automatizados y esto produce un ahorro en costos, así como mayor productividad y competitividad”, asegura Guajardo. Una visión similar tiene Basso: “Si se automatiza, se gana en confiabilidad, eficiencia, seguridad, tiempo, estandarización y en transporte, ya que hay una mejor coordinación”.

Actualmente, entre las principales tecnologías y soluciones que se están utilizando para mejorar el proceso de AFL, destacan sistemas de brazos robotizados, de etiquetaje y envoltura automáticos; y transportadores (conveyors). También se aprecian soluciones tales como sorters, paletizado automático, vehículos automáticamente guiados (AGV) y almacenamiento automático AS-RS.

“Las soluciones innovadoras para optimizar el espacio ayudan a controlar las líneas de producción, evitan accidentes y pérdidas. Además, mejoran la calidad en el manejo de producto y distancia entre las áreas de fabricación, recepción o almacenamiento”, sostiene Guajardo.

A su vez, Chocarro agrega que la solución de entrada que más fácil penetración tiene hoy en día son los clasificadores automáticos (sorters). “A nivel tecnológico existen distintas alternativas y configuraciones, en función del tipo de producto, capacidad requerida y condicionantes del cliente, entre otros”, señala.


AFL y cadena de suministro

A juicio de José Quinteros, IT Business Manager de Allware, las ventajas principales que proporciona la incorporación de tecnologías y soluciones a los procesos AFL y en la cadena de suministro son “confiabilidad, baja tasa de fallas y mínimos errores generados por causas humanas”.

Por su parte, Cristian Contreras, Director Comercial de Tempel Group, afirma que, por lo general, la automatización permite mejorar la productividad y reducir costos en el proceso productivo mismo. “Es sabido que Chile es un país poco productivo: generamos menos en comparación a países más desarrollados. Entonces, el primer indicador que se ve afectado es la optimización del sistema productivo, no solo en cuanto a calidad, sino también a cantidad, pues un proceso puede transformarse en continuo sin depender de tantas horas extras”, explica.

Además, agrega el ejecutivo, esto conlleva sin duda alguna una reducción importante de costos. “Si bien la inversión inicial es fuerte, está comprobado que la reducción de costos es importante. En todas las empresas que tienen tecnología de automatización de final de línea, se han comprobado estos dos beneficios”, enfatiza Contreras.

Está claro que la automatización de los procesos de final de línea aporta mejoras tangibles en los indicadores de calidad, productividad y, también, en aspectos como una mayor ergonomía y predictibilidad. “Esto permite ponerlo a la altura de los procesos productivos o logísticos y fortalecer la cadena de suministro global”, indica Chocarro.

A su vez, Guajardo establece que todo esto permite generar más capacidad de almacenamiento, más productividad, más control del inventario. “Al instante, se aumenta el orden y se reducen los accidentes”, sostiene.


Nivel de la industria local

A nivel global, Chile se encuentra un poco atrasado en este campo en comparación con potencias como China, Corea del Sur y Japón, que concentran alrededor del 80% de los robots multipropósito. “En la región, Brasil es el más adelantado, pero igual está muy por debajo de las potencias mencionadas”, afirma Basso. “En relación a las industrias más adelantadas, podemos mencionar la alimentaria y minera. Chile tiene mucho margen para poder penetrar con este tipo de tecnología”, asegura el académico.

Contreras añade al respecto que el mercado chileno es bien pragmático con lo que viene del extranjero, en especial de Europa, EE.UU., Australia y Asia. “En comparación a Latinoamérica, Chile es bastante pionero en la implementación de tecnología, aunque si bien en Logística nuestro país no es el que lleva la vanguardia, sí estamos más abiertos a incorporar soluciones tecnológicas de dichas naciones”.

De acuerdo al análisis de los expertos, aunque aún nos falta mucho por avanzar, Chile ha tomado el liderazgo en la implementación de tecnología en ciertos sectores de la economía. Si bien Argentina y Brasil tienen el liderazgo en el sector automotriz, nuestro país lidera en el uso de tecnología de final de línea en industrias como alimentos y bebidas, por ejemplo.

“Nuestra experiencia está más centrada en empresas de consumo, pero hemos descubierto que muchos de nuestros productos y soluciones son transferibles al sector productivo. Dentro de este último, las empresas exportadoras son las que tienen mejores perspectivas, respaldadas por una base de clientes que aprecian estas innovaciones en sus suministradores”, aclara Chocarro.

Por su lado, Quinteros sostiene que el desafío es poder contar con empresas y profesionales realmente capacitados en esta materia a nivel local, ya que hasta ahora muchas empresas han debido delegar estos proyectos en compañías extranjeras. “El objetivo es poder realizar estas iniciativas con profesionales e ingeniería chilena”.

Al respecto, Basso afirma que uno de los grandes retos que tiene la industria del vino y la alimentaria, por ejemplo, tiene que ver con la perecibilidad de sus productos. “Debido a la fuerte competencia que existe, es primordial invertir para optimizar los procesos y, así también, mejorar la gestión logística”.


Proyecciones

Guajardo asegura que en cuanto a las proyecciones, invertir en tecnologías innovadoras debe ser rentable, sin embargo hay que crear una balanza y analizar las variables que generarán un rápido retorno de la inversión. “Hay que considerar incidencias como calidad, disponibilidad, eliminación de errores, visibilidad y productividad, entre otros”.

Dependiendo de las características del producto como tamaño y rate, se va a determinar qué tipo de clasificador es el indicado para los procesos, porque cada material requiere un trato especial. Así, las empresas deben seguir innovando, ofreciendo productos diferenciados y especializados para los clientes.

“Chile es el país más avanzado económica y tecnológicamente de la Región. Sus equipos directivos, los más formados. Mi perspectiva solo puede ser optimista. Ni siquiera un débil entorno de negocios como el que vivimos debe ser una excusa para no hacer un análisis de su potencialidad. Lo relevante pasa por encontrar la respuesta adecuada a cada requerimiento”, concluye Chocarro.

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